TU SECRETO ES MI SECRETO PORQUE SÉ QUE TÚ SABES MIS SECRETOS


SECRETO

Se supo a salvo siempre porque sabía lo que tenía que saber de quienes podían contar su Secreto; juraban no saber nada porque la espada de Damocles de los secretos pendía sobre sus cabezas y contar, revelando lo que esperaba que callaran era impensable para ellos, simplemente imposible.

 

Un secreto entre tres ya no es Secreto, decía y como un mantra ellos lo repetían para no olvidar nunca; los años que lo añejan todo y emborronan recuerdos, además del ocaso de la edad de muchos secretistas o secretarios, hicieron su trabajo: la tierra fue depositaria silenciosa y cubrió encubriendo…

 

Entonces, uno que buscaba conocer el Secreto reuniendo innúmeros papeles e incontables fracasos, halló el objeto de sus indagaciones y sonriendo fue hasta el aparador de la cocina para ver en el matacucharachas la fecha de vencimiento impresa en la parte de abajo del envase: faltaban cuatro meses; entonces, sonriendo siempre, marcó el número de teléfono que figuraba en la tarjeta de visita.

 

Imagen: cadenaser.com