…Y VAN DOS


Y VAN DOS

Alan García se asiló, porque según él es un perseguido político. Igual que Hinostroza, el juez que está preso en España, esperando la extradición..

 

Esta es la segunda vez que el señor Alan García, ex presidente del Perú, hace uso de la figura del asilo argumentando persecuciones de índole política y al que todo lo que se le imputó y por lo que fue investigado o prescribió por estar asilado en Colombia o fue convenientemente archivado “por falta de pruebas.

 

Bueno pues, Uruguay que ya manifestó que le concederá asilo y luego seguramente España, su país habitual de residencia y donde parece sentirse protegido y cómodo, será su destino; la Justicia y sus procedimientos son para los cualquiera pero no para él, paladín de la libertad y la democracia: “Qué lo prueben… ¡imbéciles!”, dijo, pero prefirió irse “por si las moscas”, no fuera a ser que los imbéciles probaran algo.

 

Atrás han quedado sus bravatas del “honor de quedarse en el Perú”, la de que “el que nada debe nada teme” y la tan repetida “no recibí ni pedí nada, como otros” y aunque tal vez no hayan sido sus palabras exactas, el considerar imbéciles a quienes lo investigan no hace más que corroborar ese creerse el mesías de un orden nuevo sobre el que ha aportado mucho para beneficio la humanidad; definitivamente pareciera que se considera demasiado para ser par de esos imbéciles y los otros imbéciles que creen en las imbecilidades que los imbéciles balbucean babosos.

 

Alan García se asiló porque dice que lo persiguen y tal vez tenga razón, ya desde hace bastante tiempo que le viene siguiendo los pasos una señora vendada, con túnica y con una balanza en la mano.

 

Imagen: gestión.pe

¡.

 

 

 

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Los hombres que violaban con la mirada


Cooperación con Alegría, el blog de Iñaki Alegría

Los hombres que violaban con la mirada.

Se sube la falda mientras su dignidad cae a la altura del suelo.

Martha se encuentra encarcelada por una tela ceñida que marca cada milímetro del contorno de su silueta.
Tras su paso, las miradas se vuelven, atravesando el algodón con perversión. Las risas y comentarios llegan a oídos de la joven que se siente inferior y gobernada por las miradas indeseadas a quien no ha abierto ni el pensamiento.

Camina cabizbaja, con la mirada apagada, cómo si bajo sus pies sus tacones se hubiesen convertido en clavos que le perforan el corazón a cada paso, mide cada movimiento con temor, quiere liberarse de su cuerpo.

No quiere ser víctima de miradas.
Querría vestir una cómoda camisa y pantalones y cargar a su espalda una mochila llena de libros. Querría ser libre y soñar con el alma.
Sin embargo…

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