EL BUSCABULLAS


EL BUSCABULLAS

Crear problemas era su especialidad: desde chico había sido su “nota” y lo botaron del colegio tres veces, lo cambiaron tres también y no lo terminó; la esquina de la cuadra en el barrio fue por tiempo su centro de operaciones y un buen (¿o mal?) día fueron a contratarlo como “fuerza de choque”.

 

Participó en todo tipo de grescas a cambio de pago y a la vez, en su casa, se fortalecía levantando pesas artesanales hechas con una varilla de construcción y dos grandes champas de cemento en cada extremo, saltaba con una soga vieja y tempranito se iba a correr por la playa, metiendo los pies en la arena seca para hacer más esfuerzo.

 

Por las noches aprendió a boxear en el estadio nacional y se convirtió en el ariete que todos querían tener de su parte cuando fuera necesario; nada lo paraba y así pudo comprarse un televisor, ropa y hasta una computadora para jugar cuando no “trabajaba” liquidando en peleas virtuales a todo títere con cabeza y alienígena inventado.

 

Finalmente, un día lo paró para siempre una bala dum-dum calibre 32: un plomito que entró por su frente e hizo mierda lo único que él nunca había entrenado.

 

Imagen: quoteimg.com