Paraísos paralelos de Amélie Olaiz


SENDERO blog

Para Agustín Monsreal

Ella escribe sobre las bellezas marinas. Él, que nunca ha salido de la urbe de concreto, no ceja en su intento de hacerle creer que el mar no existe. Ella sale del ciber café acuático, sacude la cola y se zambulle de lleno en el agua.

sirena

 Amélie Olaiz.

Nació en León, Guanajuato, México.

http://1antologiademinificcion.blogspot.com/2011/03/amelie-olaiz.html

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LA CHARANGA DE MADURO


 

 

Una “charanga” es un grupito de músicos (entre cinco a ocho) que suele tocar de pueblo en pueblo según el diccionario; Maduro, el locuaz “presidente” venezolano tiene su charanga propia, donde toca el bombo y repite estribillos: ahora están con la canción que dice que los venezolanos que salen del país al exilio, “están llenos de dólares”.

 

Mugrienta charanga esa que bullanguea, desafina y grita para tapar la realidad y hacer creer que en Venezuela hay fiesta; Venezuela, el país rico donde no hay medicinas, donde los que no se van (y no son miembros de la charanga madurera) es porque no pueden y se quedan a morirse de hambre, el país que el charanguero mayor y sus cofrades han esquilmado hasta dejar lacias las arcas de un estado, que en ruinas, no es ni la sombra de lo que un día fue.

 

Ahora Nicolás y Diosdado (qué pecado tan grande se habrá cometido, cuando Dios, en su ira, dio a este Cabello a Venezuela), millonarios, dicen que los que se van del país de los llanos, lo hacen llenos de dólares; promueven y propagandizan el regreso de los que emigraron y que “tratados mal” adonde huyeron, quieran volver, poniendo gratis el transporte y declarando que han sido víctimas del complot que el “imperio” encabeza, del odio de los países que los acogieron y que todo será felicidad de ahora en adelante, en el país donde hay un pajarito que habla…

 

¿Creerá el locuaz “presidente” que aquí en el Perú nos chupamos el dedo? ¿Será que está acostumbrado a oír el coro de sus chupamedias y cree que el Perú y el mundo le hacen coro también?; lo que corean los 2.3 millones de venezolanos que huyeron de su país desde el 2014 (son cifras de la ONU) es que Maduro salga, que se vayan, él y su camarilla, a la (perdón por la palabra a los lectores) MIERDA.

 

 

Imagen: http://www.maduradas.com

MOCHILA


MOCHILA

Cargaba una mochila pesada, donde llevaba sucesos de su historia; recordó que cuando era chico y estaba en el colegio, su mamá le ayudaba a llenar la mochila de campamento con todo lo que iba a necesitar, lo imprescindible, una linterna, mudas de ropa, medias, chompa, platito de aluminio, cubiertos, una toalla, jabón, mercuro cromo, curitas, escobilla de dientes y un vasito, una cuchilla suiza hecha en Japón y escondido, en el medio, un chocolate que era su sorpresa.

 

Un buen día, ya mayor, decidió que iría de campamento y se dio cuenta que en su mochila llevaba cosas inútiles: rencores, recuerdos tristes y desastrosos, odios virulentos, lo que quiso y no pudo alcanzar…

 

Empezó a vaciarla y puso luego en ella un par de recuerdos hermosos, un día del sol y playa, un pomito con sonrisas, bien tapado, para que no se derramaran pero luego aflojó la tapa y pensó que mejor si se derramaban; era ligera la mochila y entonces, como su madre había muerto hacía mucho tiempo, fue a la bodega de la esquina, escogió un chocolate y se lo llevó a casa para ponerlo en su equipaje; así, estuvo listo y volvió a ser el niño que soñaba con un África leída en libros de aventura  y pescaba tramboyos desde las rocas que en su playa de infancia,  pomposamente le llamaba “el muelle”.

 

 

Imagen: gscalarsanz.org