“SÍ, PERO MI REVÓLVER ES MÁS LARGO QUE EL TUYO”


LIENDO RÁZURI PERÚ21

Hace muchos años a veces compraba un libro solamente porque el título me parecía original y me atraía; solamente dos veces que me acuerde, erré totalmente: la primera era una novela de la que nunca pude leer más de seis o siete páginas (a pesar de varios intentos) y cuyo nombre olvidé a pesar de que entonces me pareció sonoro y el segundo libro llevaba por título “Sí, pero mi revólver es más largo que el tuyo”, que cuando lo abrí esperanzado en casa, resultó ser un libro de poesía bastante mala y baratona:  al parecer el autor se agotó en el título.

 

Cómo habrá sido que se me quedó el título y al buscarlo ahora en Internet para escribir este artículo, mis tratativas fueron infructuosas (a no ser que ande en la “red oculta”, que no pienso visitar); en algún momento pensé que era algo relacionado con el “Far West” y los pistoleros o dándole una vuelta a la tuerca, la referencia al tamaño del órgano sexual masculino, pensado como un arma…

 

Pero en el caso de esto que escribo y que comentó en una larga carta mi amigo Pepe, el título tiene que ver con un “arma” y su potencia y trata de un hecho que ha sido “notición”, las redes sociales se han refocilado en él y ha producido efectos que parecerían los de un ataque nuclear especialmente para uno de los involucrados, digamos que para el protagonista; hace un par de días un señor automovilista de 70 años de edad según las informaciones (seguramente con el síndrome “furiosus-per-caóticus-tráficus-limensis”), apellidado Liendo Rázuri, decidió en un acto que seguramente es ejecutado por muchos conductores los que, también seguramente, tienen igual síndrome, meterse contra el tráfico orondamente para “ganarse alguito” y “atrasar” a los demás conductores más “monses”; con lo que no contaba es que un joven conductor le increpara su acción y al responderle un poco soezmente, cuando se iba, el joven conductor se convertiría en un joven-conductor-perseguidor y lo acorralaría, hasta que él se bajó, siguió insultando y lanzó un escupitajo; no tengo muy claro lo que siguió, si él señor Liendo sacó una pistola o el joven-conductor-perseguidor convertido además en un vengador sacó la suya (un arma) que resultó ser un teléfono celular para grabar improperios y despropósitos; el señor de lijo algo así como “ahora te voy a enseñar a ser hombrecito”, rastrilló la pistola y es aquí cuando el joven-conductor-perseguidor-vengador se fue, diciéndole antes al señor que “iba a ver”.

 

Esto que parece sacado de una película de serie “b” de bajo presupuesto (a pesar de los carros “de marca”) siguió en los medios como noticia y comentarios, en las redes sociales que inflamadas se poblaron de reproducciones del video filmado y “subido” instantáneamente a Internet por el autor (desde el propio teléfono “inteligente” supongo), comentarios por miles y memes alusivos; en la televisión entrevistaron al señor Liendo que reconoció haber actuado mal (¿al meterse contra el tráfico, al insultar, al amenazar con un arma  rastrillándola? ¿Solamente una o todas las anteriores?), y   dijo que la pistola no tenía balas: ¿Perdón…? ¿Sabía eso el joven-conductor-perseguidor-vengador-amenazado? ¿El señor Liendo es de los que llevan una pistola descargada –sin balas- para amedrentar enseñándola? ¿No sabe el señor Liendo que si lo asaltan y saca la pistola (que sin balas es un pedazo de fierro inútil e incómodo) y el  atacante está armado, este disparará A MATAR sin ningún miramiento?

 

Yo sé que el tráfico caótico, el estrés, la necesidad de llegar y todo eso hacen que –especialmente los limeños- el ciudadano se convierta en un monstruo irrefrenable pero ¿no será que todos somos un poco Liendos en nuestro modo de actuar frente a los demás (nótese que uso la palabra “frente” y no la que podría ser: “con”) y nos importa un carajo todo? ¿O no será tal vez que quisiéramos secretamente ser un X man (“men” es plural, porsiaca) o una Wonder Woman (según el caso) con superpoderes increíbles o aunque sea un Super Ratón volador, fuerte y justiciero?

 

¿Qué nos pasa…?

 

Ahora todo el mundo le cae al señor Liendo Rázuri y lo “memean”, lo insultan, lo entrevistan, tal vez lo amenacen y dicen públicamente que tiene que volver a pasar por una evaluación psicológica  (no sé bien si para lo del brevete o para el permiso para portar armas): hasta donde trabaja prometen “tomar las medidas del caso”.

LIENDO RÁZURI PERÚ21

FRECUENCIA LATINA

 Ahora el señor Manuel Liendo Rázuri, de 70 años (y con una evidente experiencia de la que parece no haber aprendido ni un poquito), es tristemente célebre y diremos que él se lo buscó, por matón, por desaforado, por “barra brava”… Y no nos miraremos a nosotros mismos porque lo que hemos visto y escuchado nos exime de toda culpa, porque nos identificaremos con el joven de la película, guardando nuestro monstruo propio tras una mueca que en verdad es una sonrisa de alivio, asegurándonos que el espejo esté bien cubierto por una tela gruesa.

HANZA PERSIGUIO A LIENDO

 

Imágenes: peru21. Frecuencia latina, meme

 

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FORMATOS


FORMATOS

Los formatos a llenar cada vez  eran más largos, complicados y requerían más datos y números; extrañaba la época en que bastaba con poner su nombre, dirección y en los casilleros correspondientes a sexo y edad, colocar una “H” de hombre y poner 10 en lugar de  7, que eran los años que en verdad tenía…

 

Extrañaba un tiempo en el que, como dijo García Márquez, era “feliz e indocumentado” y en el que pensaba que la “M” significaba mujer;  tiempo en el que ansiaba ser mayor, soñando con ser militar o bombero.

 

Ahora, para que lo atendieran en el hospital,  el formato que tenía delante y por llenar, parecía esperar que contara su vida…

 

Se fue, porque desde que murió Claudia, su vida era suya, nada más que suya  y no le importaba a nadie.

Imagen: www.fonmaiz.com (editada).

ESE DULCE SABOR DE LA NIÑEZ


ESE DULCE SABOR DE LA NIÑEZ

“¡Lo tengo en la punta de la lengua!” dijo refiriéndose a eso que estaba seguro de saber y que rondaba por alguna parte de su cerebro…

 

Era la respuesta a la pregunta “¿dulce peruano tradicional?” que no fue mazamorra morada; ERA dulce y casi lo sentía en la punta de la lengua, allí donde están principalmente las papilas gustativas que reconocen lo dulce y transmiten esa “primera probadita” que provoca comer luego una cucharada tras otra para que las demás papilas “dulcíferas”, las de los costados de la lengua y las que están atrás entren en una orgía de sabor.

 

“¡Manjarblanco!”, acertó por fin y se vio por un instante, niño en la cocina, rebañando con la cuchara el tazón donde su mamá depositaba el manjarblanco hecho con la receta ancestral de los limeños.

 

Imagen: wikipedia

AMIGOS MÍOS…


 

Manolo-III-Foto-Hans-copia1

Sí, ya sé que es el título de una película italiana  del 75, de Mario Monicelli, pero escribo para ustedes, los amigos que leen el blog “manologo” y de quienes me llega inmediatamente lo que escriben, cada vez que ponen un “me gusta” en el correo que WordPress les envía con alguna novedad mía; lo mismo digo para los que leen “eltigredepapel” u otro de los dos blogs más que mantengo…

 

Escribo así, en general, aunque dirigiéndome a cada uno para agradecer que lean lo que posteo y para decirles que recibo tanto de ustedes que a veces no tengo tiempo para escribir con toda la lectura que hago de sus blogs y la que pospongo para luego, para cuando “termine de leer” (cosa que nunca sucede); es muchísimo lo que recibo porque como les decía a mis alumnos en la universidad: “Ustedes son varios (en este caso un “bastantes varios”) y yo soy solamente uno…” ¡Es obvio, pues,  que siempre me ganarán, para empezar, por número, para no hablar de temas diversos e interesantes opiniones!

 

Desde hace un tiempo, respondo poco y no suelo poner “me gusta” porque he estado cometiendo el error (el tiempo es inelástico y no lo podemos “estirar” para que nos alcance) de guardar en una carpeta de Gmail los correos que me llegan de ustedes –digo otra vez- “para después”, ese prometido “después” que nunca llega y al cual el volumen de textos por leer hace una imposible quimera….

 

No significa que no lea y como soy partidario de imposibles y “fan” de las quimeras, allí está engrosándose y haciendo que sepa que me espera un banquete continuo de platos variadísimos; les pido entonces disculpas por no ser veloz, por tomarme la libertad de posponer lecturas que tal vez requerirían una inmediatez que no tienen de mi parte; prometo leer y no se enojen por silencios o demoras: escribo para ustedes, que me leen, amigos míos y tengo la esperanza que me perdonen si lo que escribo no es bueno y les agradezco infinitamente el esfuerzo.

¡Abrazo grande!

Manolo.

 

P.D.: Les dejo algo de música en este link de YOUTUBE,

           que espero funcione (el link, claro).

 

 

https://www.youtube.com/watch?v=QALWoEmP578&list=RDQALWoEmP578&start_radio=1

 

 

 

DESTRUCCIÓN


DESTRUCCIÓN

Había olvidado agravios, rencores, malos momentos, enojos, traiciones, odios, hasta malas palabras.

 

Lo malo es que también se perdieron en la niebla los rostros, los nombres, los afectos, el cariño, el dolor y el llanto viejo, así como las alegrías suaves, las risas y los recuerdos que le habían acompañado siempre, como el primer beso, la fantástica puesta de sol de un domingo específico, las primeras palabras de su hija y la vez que la jalaron en matemáticas.

 

El Alzheimer la destruiría minuciosa y lentamente hasta que fuera un saco de huesos animado por una sonrisa incomprensible y boba.

 

Imagen: http://www.infocatolica.com

MINUCIAS


BOLSITA

Fui para botar la bolsita pequeña para papeles y basuritas que cuelga de la manija en la puerta de la cocina;  allí estaban papelitos varios, la borra del café que había preparado temprano y las colillas de los cigarrillos que mi hija Paloma había fumado (en el balcón exterior, cerrando la puerta-mampara) producto de limpiar el cenicero que ella usa (el único en casa y que es un tronco de árbol, ya seco pero con corteza y todo, ahuecado un poco en la parte superior para que cumpla su función de receptor de ceniza, colillas y algún fósforo ya quemado cuando Paloma no utiliza un encendedor)…

CENICERO

En la bolsita que amarré y eché a la bolsa grande para desperdicios, estaban los rastros del único “vicio” que me va quedando después de haber dejado de fumar y de tomar alcohol en general (nunca tomé el de fricciones ni las colonias, aclaro) por eso de los infartos y ACV’s y los rastros de Paloma, que es tan o más “cafetera” que yo y que fuma (aún)  en forma consistente…; lo del vicio “fumatélico”  me trae a la memoria que mi padre -que no fumaba- contaba una anécdota de no sé qué Papa de la iglesia católica, que le ofreció un cigarrillo al sacerdote con el que conversaba y este cortésmente dijo: “Santidad, no fumo: no tengo vicios…” a lo que el Papa respondió (supongo que sonriendo maliciosamente): “Hijo, si fuera vicio, lo tendrías…”.

 

Sí fumé: cigarrillos con y sin filtro, alguna vez por pura monería con una pequeña boquilla (“para filtrar la dañina nicotina”) marca “DeNicotea”  que se puso de moda, puros y en pipa. Si me pidieran “valorar” mis experiencias húmicas diría que en primer lugar está el fumar en pipa, luego los puros, después los cigarrillos sin filtro, luego los con filtro y finalmente, abandonada por pretenciosa y boba, la boquilla; al final y supongo que lógicamente, me dio el primer infarto al corazón cuando tenía 37 años y dejé de fumar… cigarrillos y entonces el médico me dijo que si quería, podría fumar en pipa, total, el humo no se absorbía y no llegaba a los pulmones…, sin embargo después de un par de intentos no insistí y lo dejé: ahí quedaron casi 300 pipas diversas, adminículos de limpieza (fieltros, rascadores, un descarbonizador…), bolsas de cuero para llevar el tabaco y otras para tabaco y espacio para pipa, mueblecitos de madera para colocar las pipas y guardar utensilios piperos, racks de madera también, pero de madera de teca (eso decían al menos las etiquetitas doradas: “TEAK WOOD”), un encendedor especial para pipas que parecía un soplete, el envase para tabaco picado que Alicia me regaló y que todavía conservo (y conserva el olor característico que me acompañó por 20 años), ahora como guardián de las pronto inútiles liguitas de jebe que vienen en mi auxilio a veces. El envase es de madera muy dura, de forma medio cónica, con una tapa del mismo material rematada por un pajarito de plata con apariencia pre colombina y largo pico…

TABAQUERA

TABAQUERA & LIGUITAS

Después, por corto tiempo, fumé puros (muy elegantes, pero caros, Partagas, Conde de Montecristo y otros de menor abolengo, origen y precio), finalmente nada, niente, I don’t smoke, thanks, pero sin tener ese talante de los que se convierten y que están convencidos de la necesidad imperiosa de reclutar a los demás para la causa.

 

Confieso que me perdí entre recuerdos y recuentos y creo que de lo que esto se trataba era sobre un “vicio” ido y otro (el café) que permanece a despecho y sabiendas de la hipertensión, lo bastante como para haber valorado suficientemente la respuesta del médico al que pregunté, a insistencia de Alicia, sobre cuántas tazas de café podía tomar diariamente; al decirle que mi “dosis” era de 4 al día, más o menos; me miró, y dijo: “Usted es hipertenso, ha tenido cuatro infartos…hmmmm…., bueno… ¡cada uno escoge su manera de morirse!”: eso me da tranquilidad, porque por lo menos será bastante clara la razón de mi óbito.

TAZA

Y regresando a mi acción mañanera de limpieza, diré nada más que cambié la bolsita por otra sin usar, la puse bien anudada en la bolsa-basurera-madre y me vine a oír música (de piano y jazz, por supuesto) en la computadora (¡Youtube bendito!) y a escribir esto, que no tiene mayor significación…

 

 

Fotos: Bolsita, Cenicero, Tabaquera,

Tabaquera ahora para liguitas, Taza para café.