¡SORPRESA!


SORPRESA

Lo sorprendió y asustó al principio: al abrir la caja el payaso saltó impulsado por un resorte y quedó balanceándose.

 

Empujó al muñeco dentro de la caja, la cerró y esperó, mirándola para ver si algo sucedía, pero nada; al rato volvió con cautela a abrir la caja y no valieron sus precauciones porque el payaso volvió a saltar y lo hizo retroceder.

 

Cerró y abrió varias veces la caja, haciendo que saltara siempre el payaso, pero produciéndole cada vez menos sorpresa y ningún susto: aprendió que la sorpresa podía producir miedo, pero que cuando algo se repetía no tenía por qué sorprenderse ni tener miedo.

 

Los niños aprenden repitiendo y a veces, para ellos, aprender da miedo y sin embargo la curiosidad lo vence.

 

Imagen: depositphotos.com

 

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