PAN


PAN

Cada tarde, a eso de las cinco, salía de la casa para ir a comprar el pan; eran seis cuadras en las que podía sentir el olor a pan recién hecho que iba acercándose y llenando sus pulmones.

 

En la vitrinita de la panadería se apilaban los alfajores rellenos de manjarblanco y cubiertos de azúcar impalpable, se alineaban los delicados milhojas y los relámpagos; los rellenos con crema estaban bañados con una costra de caramelo brillante y los que llevaban como relleno la crema pastelera pero de sabor a chocolate tenían una cobertura deliciosa de chocolate endurecido.

 

Compraba uno de esos dulces, demorándose por la duda entre escoger entre uno u otro y cuando por fin se decidía y se lo entregaban, disfrutaba comiéndolo y pensando solamente en cosas buenas.

 

Ir a comprar el pan era su pretexto diario para sentir los sabores del paraíso.

 

Imagen: http://www.panoramio.com

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