ENCUENTROS CERCANOS CON UN MAL TIPO


ENCUENTROS CERCANOS CON UN MAL IPO

Como en la película de Spielberg, tengo un encuentro cercano y este lo es tanto que le doy con los dedos, solo que en lugar del tercer, es con un tipo que a mí se me antoja malo: Inteligencia Artificial son sus apellidos y su nombre es Maldita.

 

No tengo nada contra el género, pero se da el caso que en español sus apellidos son femeninos lo mismo que su patronímico, o sea que en el título debí poner quizá, “mala tipa” y ahora me doy cuenta que suena peor.

 

Esta es una especie de Inteligencia Artificial primaria: nada inteligente y bastante artificial; se trata, por supuesto del auto corrector (“auto” significa “a sí mismo”, pero me corrige a MÍ y a TÍ…) que mi “celular inteligente” o “Smart phone” tiene, como el que tienes tú y lo de “Smart” debe ser por Maxwell Smart, el Súper Agente 86, por las chapuzas, digo…

 

Todo el que tenga uno de estos (o sea casi todo el mundo con celular) sabe a qué me refiero y es correligionario en este extendido culto que se auto flagela y hace penitencias varias a punta de dedo y “auto correcciones”; no creo que haya nada más desesperante que un auto corrector inteligente de celular ídem  (inteligente)…

 

Si la palabra que escribes no está en la memoria de este auto corrector, te podrá otra –que no tiene nada que ver- o te completará lo que estás escribiendo para poner de pronto algo correcto o las más veces una pachotada…

 

Lo que se supone debía ser un alivio para el escribiente es en realidad un martirio y a eso hay que sumarle las pantallas táctiles, que hacen que oprimas la letra o número que no es o que ajustes inadvertidamente dos teclas virtuales con resultados curiosamente novedosos; si no reparas en lo que escribes y envías sin efectuar una previa revisión y corrección propia, puedes estar enviando un galimatías, una estupidez o algo peor.

 

Francamente, creo que los problemas del ser humano recién han empezado con lo que a Inteligencia Artificial se refiere y lo digo por experiencia personal; ahora hay edificios inteligentes y hasta cafeteras inteligentes, pero me parece que lo que hace falta son seres humanos inteligentes, de esos que usaban el teléfono para llamar y ser llamados o los sobres para enviar cartas que ponían en un buzón de correos (con sus estampillas más)…

 

No es que sea un viejo que abomina de la tecnología, pero a veces la tecnología parece hecha por y para el Abominable Hombre de la Nieves: sí, el mismísimo Yeti.

 

Nota: los problemas de género que en este artículo encuentren son únicamente producto mío, porque “smart” puede ser femenino o masculino; “inteligencia”  es femenino; “artificial” no tiene sexo y “auto corrector” es masculino: todo un batiburrillo del que me reconozco culpable.

¿Desactivamos el auto corrector?

 

Imagen: http://www.semana.com