LACO


LACO

O sea, la corrupción; tal vez no sea el mejor tema para volver al blog, pero hace ya muchos días que no escribo y ahora lo hago desde una laptop prestada y que no conozco bien, porque mi PC recién estará lista, con suerte, mañana por la tarde; estará “virgen” porque como el tiempo, el descuido y el disco duro me la jugaron, doce años o más de escribir, seleccionar, guardar, de imágenes, fotografías, dibujos, recuerdos y naderías se fueron y aunque de seguro en algún lugar de la red andarán, me dispongo ahora a empezar nuevamente…

 

Sí, ya sé que aunque “posiblemente” se pueda rescatar la data que “posiblemente” esté aun  en el disco duro, eso va a tomar tiempo y empezaré ahora, de prestado, para después continuar la travesía en mi vieja PC remozada, con cerebro nuevo y vacía de recuerdos…

 

La comidilla aquí en el Perú es lo que se va descubriendo sobre la corrupción; una corrupción de antigua data que hoy se destapa de modo al parecer inmisericorde (no debe haber misericordia para la corrupción) y que muestra la gangrena que hasta ahora maquillaban el dinero y las sonrisas.

 

A lo descubierto sobre el escándalo de las empresas de construcciones brasileras (porque no es solamente Odebrecht) y sus ramificaciones en la vida nacional, se suma la podredumbre de un poder judicial (que yo alguna vez bauticé como “joder pubicial”) y una fiscalía de la que lo menos que se puede decir es que es errática, distraída y en algunos casos, sí, corrupta.

 

La investigación de un fiscal (raramente valiente y honesto) con la autorización de una jueza ídem a la escucha policial telefónica a narcotraficantes basados en el puerto del Callao, condujo a vericuetos que por intrincados que parezcan resultan bien conocidos “sotto voce” porque que la justicia se compra es algo a lo que únicamente la faltaban pruebas contundentes y que el tráfico de influencias es mayor que el tránsito de automóviles en hora punta…

 

Las escuchas telefónicas, perfectamente legales han ido (y siguen) descubriendo un entramado, una urdimbre de personajes variopintos de la justicia, el deporte, el comercio, del quehacer oficial y privado que conforman esa alfombra asquerosa sobre la que estábamos sentados y que peligrosamente amenazaba con envolver a la sociedad toda.

 

No parece salvarse nadie y en un último acto (hasta hoy) la Junta de Fiscales Supremos ha ratificado a un Fiscal de la Nación cuestionado por todas partes, que ha mentido flagrantemente varias veces (según él para “proteger a su institución”) y que ha quedado atrapado en su propia red, buscando ostensiblemente los apoyos políticos que lo hagan parecer impoluto.

 

En verdad, este post no quisiera haberlo escrito nunca así pero resulta, como dijo nuestro enorme poeta César Vallejo: “Quiero escribir pero me sale espuma; quiero decir muchísimo y me atollo…”

 

Francamente da asco y produce arcadas todo esto, pero como decía al principio, el tema viene de antiguo, es histórico y al decir de un famoso y fallecido locutor peruano: “¡También viene…!”

 

Imagen: ayayay.tv