de la máquina de escribir de manolo echegaray


Hola!

Les invito a darse una vuelta por mi nuevo blog, que continúa esta aventura bloguística:  “de la máquina de escribir de manolo echegaray.wordpress.com“; larguito el nombre pero ya sabrán el por qué cuando lo visiten. Para nada sustituye a ninguno de los otros tres: ni a este ni a “eltigredepapel.wordpress.com” o

a “jacuzzimartinez.wordpress.com“.

Prometo escribir seguido en  él.

Hasta pronto y… ¡nos leemos!

Manolo.

 

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¿UNA PICHANGUITA*?


UNA PICHANGUITA

Era su pasión desde chico: las calles, la canchita del barrio y el colegio lo vieron patear pelota siempre, perseguirla, dominarla y meterla entre dos piedras o en un arco.

 

Recién cuando le pagaron su primer sueldo en el club, se dio cuenta que el fútbol no era ningún juego.

 

*Diminutivo, forma coloquial de referirse a un partido de futbol no profesional (Chile y Perú).

 

Imagen: calleestrella.blogspot.com

¡SORPRESA!


SORPRESA

Lo sorprendió y asustó al principio: al abrir la caja el payaso saltó impulsado por un resorte y quedó balanceándose.

 

Empujó al muñeco dentro de la caja, la cerró y esperó, mirándola para ver si algo sucedía, pero nada; al rato volvió con cautela a abrir la caja y no valieron sus precauciones porque el payaso volvió a saltar y lo hizo retroceder.

 

Cerró y abrió varias veces la caja, haciendo que saltara siempre el payaso, pero produciéndole cada vez menos sorpresa y ningún susto: aprendió que la sorpresa podía producir miedo, pero que cuando algo se repetía no tenía por qué sorprenderse ni tener miedo.

 

Los niños aprenden repitiendo y a veces, para ellos, aprender da miedo y sin embargo la curiosidad lo vence.

 

Imagen: depositphotos.com

 

PAN


PAN

Cada tarde, a eso de las cinco, salía de la casa para ir a comprar el pan; eran seis cuadras en las que podía sentir el olor a pan recién hecho que iba acercándose y llenando sus pulmones.

 

En la vitrinita de la panadería se apilaban los alfajores rellenos de manjarblanco y cubiertos de azúcar impalpable, se alineaban los delicados milhojas y los relámpagos; los rellenos con crema estaban bañados con una costra de caramelo brillante y los que llevaban como relleno la crema pastelera pero de sabor a chocolate tenían una cobertura deliciosa de chocolate endurecido.

 

Compraba uno de esos dulces, demorándose por la duda entre escoger entre uno u otro y cuando por fin se decidía y se lo entregaban, disfrutaba comiéndolo y pensando solamente en cosas buenas.

 

Ir a comprar el pan era su pretexto diario para sentir los sabores del paraíso.

 

Imagen: http://www.panoramio.com

ARSÉNICO Y ENCAJE ANTIGUO


ARSÉNICO Y ENCAJE ANTIGUO

Cuando estábamos en el colegio, los jesuitas, nuestros profesores, además de impartirnos conocimientos (me gusta decir – en broma por supuesto- que el profesor de inglés, un año, fue el P. Alegría y que seguramente, como buen español, decía “zenquiu”) nos daban eso que se llama educación y que hoy se confunde con “saber”; agradezco que nos educaran, aunque muchos digan que la instrucción no era todo lo óptima que podría haber sido.

 

Llevábamos cursos como Educación Cívica” y había una famosa “academia” opcional (sin costo adicional alguno) de Geografía e Historia del Perú” donde el célebre Hno. Santos García S.J. hacía que amáramos más a nuestro país y lo conociéramos no solo teóricamente, sino en viajes especiales, donde los “académicos” podían ver in situ un Perú diferente; también se promocionaba el teatro, fomentando entre los alumnos la participación en puestas de escena, inopinadamente, a veces por el día del P. Rector, otras por 21 de junio (día de San Luis Gonzaga) o en las “actuaciones” –que solían incluir la “proclamación de dignidades y entrega de premios”.

 

En el “paraninfo” o salón de actos del colegio que tenía hasta localidad de “cazuela”, el escenario albergaba obras clásicas,  “juguetes cómicos”, “cuadros patrióticos”, sesiones de “teatro leído” u otras manifestaciones artísticas;  escenario, con foso para el apuntador, la tramoya correspondiente, el infaltable telón y un subsuelo donde se almacenaba de todo, desde decorados antiguos (telas pintadas) y utilería…

 

Recuerdo, por ejemplo, “Arsénico y Encaje Antiguo” la comedia de humor negro, escrita por el norteamericano Joseph Kesselring  o “El Divino Impaciente” de José María Pemán, totalmente en verso; tal vez sea porque en la primera actuaba haciendo el papel absolutamente memorable y gracioso de una tía vieja y asesina, Dante (que después fue nuestro profesor), hermano mayor de mi amigo Lucho o que en la otra, fuera actor mi hermano Pancho.

A mí me tocó también participar y tengo en la memoria una pieza cómica que se titulaba “Los Dos Jorobados” donde actuábamos Carlos, Quique, Percy, Tito, Alfredo y yo; igualmente tomé parte de un “teatro leído” con la obra de Ugo Betti “Corrupción en el Palacio de Justicia” en la que participaba también Pepe, mi compañero de clase que hoy es notable abogado, profesor universitario, cineasta, crítico de cine y autor literario….

 

Tal vez era diferente entonces y no nos dábamos cuenta entonces de cómo esa educación influiría para bien en nuestras vidas; creo que aún quienes renieguen un poco con el recuerdo de los años escolares no dejarán de reconocer que fueron decisivos para nuestra formación y para ese futuro que entonces se nos antojaba lejano y hoy estamos navegando.

 

Imagen: http://www.istockphoto.com

 

 

OCULTAR LA EVIDENCIA


OCULTAR LA EVIDENCIA

No lo podía evitar: su rostro delataba todo lo que le estuviera sucediendo por más que tratara de evitarlo.

 

Era una especie de semáforo donde el rojo se encendía fácilmente por la vergüenza o el azoro, los ojos se abrían incrédulos, se levantaban las dos cejas o solo una; la boca se contraía, sonreía o emitía un silencioso “¡no…!”…

 

Siempre, los demás le llevaban ventaja y no podía ocultar nada; tal vez por eso decidió usar una máscara que siempre sonreía.

 

Imagen: es.aliexpress.com

Insomnio con guayabo de país.


Rosa María y sus monstruos


Volví …

Tres y media de la mañana, quizás la enfermedad de Junior mi perrito y reavivar la muerte de príncipe me tiene triste, además de todo lo que ya saben que sucede acá en mi país en donde todavía me encuentro. Las redes sociales se han vuelto un vertedero de basura dónde muchos llegan a mostrar carencias y necesidades, sobre todo la falta de educación y respeto.

La situación desalienta, por lo menos desde ayer nuestros adultos mayores pensionados han sido noticia y no buenas, cuánto maltrato, cuanta humillación, muchos de ellos no saben utilizar el internet, una computadora, no ven y no tienen a nadie que le haga todos los días las transferencias. Con esta “crisis” de efectivo cuesta mucho conseguir los bienes económicos, la verdad es doloroso ver a nuestros adultos mayores, viejitos y cansados en una cola para cobrar lo que luego apenas le alcanzará para…

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