VOLÓ HASTA LOS LUCEROS


VOL+O HASTA LOS LUCEROS

Nuestro amigo y compañero de colegio, “Piolín”, Jaime Paredes, se fue ayer domingo y nos espera, tranquilo como siempre, allí donde todos iremos más tarde o más temprano.

 

“Piolo”, te llevaremos chocolates: haznos un sitio, hermano.

 

 

 

Imagen: quierodibujos.com

¿A qué llamamos peruanidad?


PARA PENSAR…

LORENAJE

El orgullo de ser peruanos (¿y ser felices?) quizás nos embargue en estos días previos al Mundial de fúbtol… Y claro, volver a un evento de tal magnitud luego de 36 años no es cosa de todos los días.

Confieso que, quizá hasta hace unos 3 ó 4 años no me reconocia “futbolera”… Pero de dos años para acá, le he cogido afición al fútbol y claro, a la Selección Peruana. Tengo mi camiseta original (versión económica por ahora), casaca, chalina, termo rojiblancos, una figura de Cuevita en cerámica, etc… Incluso la semana pasada ganamos un sorteo para estar en el entrenamiento de despedida de la Sele…

Pero ayer, con la muerte de Eyvi Ágreda, tras luchar más de un mes por su vida para recuperarse de las quemaduras sufridas por el ataque de su acosador y agresor, sin una real y sostenible política contra el acoso y agresiones contra…

Ver la entrada original 71 palabras más

DESPEDIDAS


DESPEDIDAS

La alegría era manifiesta en todo y en todos menos en él; ese fin de año había recibido la noticia de su despido en el trabajo y un sobre que contenía su liquidación.

 

y Decidió gastar: se compró ropa, salió a comer, compró dos botellas de pisco del mejorcito y se fue a su departamento con la decisión de emborracharse aunque el médico le había advertido que no debía tomar.

 

En la cocina tomó el primer pisco, sintiendo que el alcohol bajaba por su garganta con una sensación extraña y agradable; llevó la botella y el vaso a la salita y se sentó frente al televisor encendiéndolo con el control remoto: en todos los canales había imágenes de fiesta.

 

Se sirvió otro poco de pisco y pensó en no pensar; un trago más y otro después y otro y otro, lo llevaron a casi terminar la botella.

 

Automáticamente la llevó a la cocina y la puso en una alacena para regresar al sillón: al rato se quedó dormido mientras en el televisor la celebración ponía globos, música y colores.

 

Despedían el año, a él lo habían despedido del trabajo y, dormido, se fue de la vida sin despedirse de nadie.

 

 

 

Imagen: http://www.taringa.net