EL DESEO


EL DESEO

 

Nunca había visto nada igual: el malabarista mantenía sucesivamente, como si fuera magia, las mazas de colores en el aire que subían dando vueltas desde sus manos y bajaban hasta estas para volver a elevarse una y otra vez casi ingrávidas.

 

Asombrado, deseó poder hacer algo que pareciera magia para tener a la Teresa, a la Eugenia, a la Marcelina y a la Dorotea contentas  a la vez, sin mayor esfuerzo y maravillosamente felices… todos: en especial él.

 

 

Imagen: http://www.cracked.com