FAMILIA POLÍTICA


 

fotos-de-dinosaurios

A los dinosaurios primero los veía de lejos y de arriba, como si estuviera volando por encima, luego, pero luego estaba más cerca y podía distinguir los detalles: pieles rugosas, movimientos pausados y el ramonear de las bestias de cuellos largos en las copas de unos árboles altos; finalmente estaba entre ellos, en tierra, pero no se veía a sí mismo, por más que estirara las manos para mirárselas.

 

Los dinosaurios eran ahora inmensas moles lentas que proyectaban sombras gigantescas al irse poniendo el sol; en su visión aérea estaban casi juntos, pero ahora, en el suelo, las distancias cambiaban y cada uno estaba lejos de otro; lo curioso era que si él no se veía, ellos tampoco parecían notarlo: tal vez era invisible o quizás muy pequeño, porque las piedras le parecían moles esparcidas entre hojas gigantes que eran en realidad hierba.

 

De pronto apareció una bestia con los ojos brillantes como brasas, unos dientes filosos y que avanzaba a saltos haciendo que la tierra temblara: los otros animales huyeron y él se quedó solo mientras el animal movía la cabeza como buscando algo y olía, haciendo un ruido extraño: se dio cuenta que era a él al que trataba de encontrar por el olor y se aterró porque supo que no podría huir.

 

Entonces, sudando, despertó para mirar el reloj y pestañeando, comprendió que era temprano todavía para ir a la casa de la que iba a ser su familia política, a la que nunca había visto, pero Elena le había prevenido: “¡Cuídate de mi madre!”.

 

 

 

Imagen: fondoswall.blogspot.com