IMBÉCIL, PRESIONA EL BOTÓN -ESCUDO


 

botonrojo 

La frase se la escuché a una niña que jugaba con amigas y amigos en el parque de esta parte del condominio; sé que se trataba de una niña porque la llamaban Úrsula y le decían que estaban en peligro.

 

Los niños jugaban a que estaban en el espacio, supongo, en una nave que era atacada por fuerzas enemigas, alienígenas, por cierto y que su vehículo espacial contaba con un mecanismo llamado “escudo protector” que debía ser activado en caso de agresión: tardo más yo describiendo este hecho que su ocurrencia en el juego…

 

Hoy todo es instantáneo y ocurre en el lapso de un pestañeo a diferencia de los juegos de antes que implicaban desarrollo y pocas oportunidades de salvarse como no fuera por la magia o unas providenciales fuerzas aliadas que llegaban en ayuda para hacer huir al enemigo con su sola presencia; es el mundo que cambió y si en la vida real están las ubicuas computadoras, los viajes espaciales intyerestelares tripulados y el descifrado del código genético, en los juegos la fantasía se desborda alimentada por las computadoras, la televisión y los teléfonos celulares.

 

Los libros que nutrían nuestros viejos juegos con una selva misteriosa, un mar surcado por piratas y el fuerte Apache siempre bajo asedio, son ahora, en comparación con estos juegos nuevos, un montón de papeles donde no se ve nada sino letras que hay que saber leer; frente a una sucesión de imágenes alucinantes que llenas las pantallas y en las que la muerte, la sangre y las explosiones destructoras son moneda corriente quedan casi en ridículo el mítico Tarzán o el radial Tamakún (“El Vengador Errante”), incluso el capitán Nemo del Nautilus, presta su nombre aventurero a un pececito simpático de dibujo animado; Flash Gordon y Aquaman, ceden sus lugares a innumerables personajes de habilidades increíbles, a pasar cinco días en la pizzería de Freddie o a zombis que no mueren porque son ya muertos vivientes.

 

Ha cambiado el mundo, han cambiado los juegos y creo que lo único que no cambia es ese perenne cambio que ahora considera a la Tierra como un planeta casi muerto al que se mira, por el momento azul, desde el espacio exterior; y digo que por el momento, porque tal vez en un mañana que no ande muy lejos, los hijos o los nietos de esos chicos que juegan en esta parte del parque del condominio, se olviden totalmente de esta un poco malformada esfera que gira, para brincar a las galaxias que solo tienen número, donde los moradores no se mueven porque su pensamiento viaja superando millones de años-luz y claro, si es que ellos no se mueven, tal vez el juego sea estático hasta que alguien grite “¡Ampay me salvo…!” para salvarse él y todos sus compañeros…

 

 

 

Imagen: http://www.yorokobu.es