PITO


silbato - copia

El apodo tenía su historia familiar: de chico, un día dijo que en la clase de religión de su colegio le habían hablado del “Aprocalipsis”; su abuela se rio y corrigió: “Se dice Apocalipsis, no así como tú dices…”; la corrección de la abuela le entró por un oído y le salió por el otro porque siguió diciendo “Aprocalipsis” y le gustó tanto la palabra que se la repetía a sí mismo.

 

Pasaron los años y ya era un adolescente cuando el país vivió el desastre del primer gobierno del señor Alan García, en el que la inflación voló a un estratosférico 2,178.482 %; entonces, la abuela que conservaba su buen humor, empezó a llamarlo “pitoniso”, porque el Perú estaba viviendo un verdadero y monumental desastre que él había vaticinado hablando de “Aprocalipsis”; el apodo se hizo popular en la familia y para abreviar empezaron a llamarlo “Pito”.

 

Con “Pito” se quedó, pero le daba flojera explicar a sus amigos de dónde venía el sobrenombre...