CARAS VEMOS


 

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Ponía cara de sorpresa, por ejemplo, o como él decía  su “cara número diez”, porque estaba seguro de poder expresar sus emociones de modo tal que independientemente de lo que estuviera pensando, demostraba lo que quisiera.

 

Todo se fue al tacho de basura cuando le anunciaron que lo habían “jalado” en el examen de ingreso y se puso a llorar delante de los que no serían sus compañeros.

 

 

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