4 comentarios en «NO BASTA CON INDIGNARSE…»

  1. Es lamentable que no se ponga remedio a algo tan justo como necesario. Me hierve la sangre al pensar que con algo tan simple como destinar el 1% de todas las transaciones económicas sería más que suficiente para conseguir un mundo mejor, pero al parecer no se le ocurre a nadie con potestad de llevarlo a cabo.

  2. Creo que los que «tienen las riendas» están más preocupados por ellos mismos, en como defenderse de los demás y no se dan cuenta -no les conviene hacerlo- porque cierran los ojos y son sordos a lo que sucede a su alrededor… ¿Y nosotros, los de a pie…? 😦

  3. Este es mi aporte en un libro benéfico a favor de Médicos Sin Fronteras.

    _Se me encoge el corazón_
    por Francisco Izquierdo Herrero

    Se me encoge el corazón cuando deambulo por la ciudad y paso junto a esas personas que piden limosna y no puedo ayudarlas. Se me encoge el alma cuando veo a gente —con la que he trabajado— haciendo cola para solicitar ayuda en Cruz Roja y/o Cáritas para poder subsistir y no les puedo socorrer por encontrarme en una situación parecida, por algo totalmente ajeno a mi voluntad. Soy albañil y mayor de 50, creo que con eso es más que suficiente para que te hagas una idea de la realidad que me envuelve; y es por ello, que, grito a los cuatro vientos:

    Maldita sea la hora en que nació el ser que inventó lo de las escalas sociales. Maldecido sea él y todos cuantos, pudiendo, no hacen nada por acabar con el equivocado rumbo que ha tomado el planeta; ese donde, a pesar de ser autosuficiente y capaz de generar todo cuanto se necesita para llevar una vida digna, se permite que unos cuantos naden en la abundancia y que un gran número se ahogue en la nada.
    Detestados sean los que viven por y para ellos: sin importarles lo más mínimo que haya países donde aún se muera de hambre y/o de sed.
    Increpados sean aquellos que, pudiendo socorrer a los desfavorecidos sociales, se limitan a criticar a quienes, por necesidad, se tienen que ganar el sustento mendigando.
    Destituidos sean los que por intereses personales e ineptitud nos han conducido a la precariedad a un gran número de trabajadores. Condenados sean por siempre ellos y quienes les permiten seguir haciendo de las suyas a costa del porvenir de los demás.
    Destronados sean los que ostentan el Poder, porque ellos son los únicos beneficiados ante tanta desigualdad e injusticia.
    Criticadas sean las personas que se enriquecen y viven a costa de las absurdas guerras, la explotación laboral de menores, de adultos, de hombres y de mujeres, de los recortes sociales, del tráfico de influencia, la malversación de fondos públicos; criticadas sean ellas y los desalmados banqueros, la ineptitud de los gobernantes y la permisiva actitud de los reyes.
    Me molesta, y mucho, que no se busque una solución en la cual todos resultásemos beneficiados; ya que ni siquiera sería necesario cambiar el Sistema instaurado, porque sería suficiente con respetar lo que está legislado.

  4. El corazón se encoge hasta hacerse una simple pelota de papel que siente que a nadie le interesa lo que sucede y sin embargo las personas como las de «Médicos sin fronteras» hacen que el papel se estire y se pueda escribir en él la palabra que se dice tantas veces, pero que aquí y ahora, significa tanto: ¡Gracias!.

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