EL MUG.


 

MUG TRIBI

Se sirvió un café y lo dejó en la mesita, frente al sillón, para ir a buscar el libro que estaba leyendo; cuando volvió, acomodado en el sillón, fue a dar un sorbo, distraído y… ¡el mug estaba vacío!

 

Regresó a la cocina y de la cafetera se sirvió otro; caminó hasta su refugio lector, dejó nuevamente el café en la mesita baja, se arrellanó con el libro entre las manos y buscando el marcador que señalaba la página donde se había quedado, empezó su lectura y se olvidó del café; cuando lo recordó y pensando que estaba frío, decidió calentarlo pero al tomar el mug, vio que estaba vacío.

 

Se intrigó, y al mirar el fondo del recipiente percibió lo que eran restos de café; curioso, olió y era indudable el aroma a la bebida oscura que él tomaba sin azúcar.

 

De pronto se fijó que el mug que estaba usando era el que había sido de su suegro, el bromista, al que le gustaba tanto el café; el asunto era que don Jacinto tenía de muerto un mes.