MACETAS.


 

MACETAS

Cuando había decidido vengarse, no se le ocurrió que algo podía salir mal; eso pensaba en la cama del hospital donde estaba y al que le llevaron los bomberos cuando lo recogieron en la calle esa noche, porque se había caído al tratar                     –equilibrista no era- de orinar en las macetas de esa vecina, la vieja odiosa del departamento contiguo.