CAJA DE CARTAS.


 

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Llegó una carta con mi nombre escrito a mano en el sobre y con estampillas; de inmediato recordé las cartas que mi madre guardaba en una caja y que descubrí al revisar sus cosas tiempo después que falleciera.

 

Eran las cartas que mi padre le escribía siempre que estaba de viaje, e inclusive cuando vivía en campamentos, dedicado a construir carreteras, en distantes lugares del país; yo lo imaginé enviando las cartas a la ciudad más cercana a donde él estaba para que desde allí, el correo le hiciera llegar sus palabras amorosas a María Antonieta, preguntándole cómo estaba, cómo estaban los hijos; cartas que no tendrían por lo general respuesta hasta que ella se lo contara todo a viva voz, cuando él retornara, generalmente, pasados varios meses.

 

Cartas donde él le contaría de sierras, de accidentes sufridos con la mula, de las sonrisas del cocinero al ver que les gustaban sus platos inventados y pobretones…

 

Una caja con cartas que no me atreví a abrir porque hubiera sido como si los espiara por el ojo de una cerradura; cartas de las que solamente repasé los sobres que llegaron de distintas ciudades, escritas al abrigo de una carpa, a la luz de una lámpara de petróleo, cuando la noche empezaba a caer y el día depositaba su cansancio.

 

Las cartas en que mi padre no contaba sus preocupaciones y sí que todo estaba bien, que avanzaban, que medían, que sacaban la tierra y las piedras; que a veces desenterraban huacos.

 

Era el tesoro de mi madre, que ella guardaba en una caja de cartón, trajinada de tanta mudanza por un Perú muy grande; rota y pegada muchas veces de tanto abrir y cerrar, de tanto hurgar en ella para rescatar las palabras, los recuerdos y los sueños; cuando la hallé, ya no estaba ninguno de los dos y seguramente mi madre siguió leyendo las cartas de mi padre después que él se fue una mañana triste, porque sabía que Manuel Enrique no podría entonces escribirle, ni enviar la carta al pueblo más cercano que tuviera correo, para que le llegara.

Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

14 comentarios en “CAJA DE CARTAS.”

  1. Sí, son bonitos recuerdos….
    Yo, estas de la narración, las quemé sin abrirlas, tiempo después.
    Leerlas hubiera sido penetrar en una intimidad que era solo de ellos y no me parecía bien…
    ¡Buen día para ti!
    Abrazo,

    🙂 🙂

  2. ¡Gracias Rubén!
    Pienso en mi madre y mi padre siempre y en su amor que no conoció distancias, los hizo sortear infortunios juntos y quedó en mi, que soy el único de los hermanos que vive…
    Es de verdad muy hermoso haber tenido unos padres como ellos.
    ¡Abrazo grande!
    🙂 🙂

  3. Me ha encantado el relato, pese a ello, si me permite Ud. un par de observaciones, me gustaría hacerle saber que en el primer párrafo entre “después” y “que” debería aparecer la preposición “de” y si alinease el texto y corrigiese el espaciado entre los párrafos: su relato adquiriría la connotación de sublime.

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