CUANDO NO PARÓ DE LLOVER.


 

lluvia

La lluvia no paraba de caer; era un verdadero diluvio y dio gracias en silencio porque le avisaron.

 

Había llegado un señor y le previno; al principio no entendió bien, pero cuando le dijo lo que tenía que hacer, a pesar de calcular que era mucho trabajo, se puso manos a la obra.

 

Cuando pasó el tiempo y se cumplió la fecha que había anunciado el señor que le visitó, en la misma mañana de ese día; cayeron las primeras gotas de lluvia que luego se transformaron en una cortina de agua que lo inundó todo.

 

Mirando por la ventana todo lo que vio fue agua: acarició al ave que tenía en una mano y abriendo un poco con la otra,  la soltó; el cuervo se fue, volvió un par de veces y luego desapareció.

 

Noé pensó en soltar después a una paloma.

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