POSIBILIDADES.


 

CUBO RUBIK

El “tal vez” que pensó lo había llenado de posibilidades y quiso escribir una lista, pero como solo le quedaba una hoja en blanco, decidió ir rápidamente a la librería que estaba cerca y comprar, para tener, un ciento.

 

El vendedor, un viejo hablantín, le preguntó si pensaba escribir una novela y le contó que él también escribía, pero en cuadernos; que si no prefería un par. Negó con la cabeza, pagó y tomó su paquete despidiéndose.

 

Al llegar a su casa se preparó un café y ya en el escritorio, vio la hoja en blanco que le quedaba y cuando trató de acordarse de las posibilidades que iba a enumerar, se quedó en blanco.

 

A lo único que atinó fue a pensar que había comprado cien hojas, que estaban en blanco y en las posibilidades que esto le abría.

 

Decidió escribir una lista para acordarse.