EL QUE PESTAÑEA PIERDE.


 

CIRCULOS CONCÉNTRICOS

Se había acostumbrado a que los vidrios temblaran siempre: eran los aviones que aterrizaban y despegaban del aeropuerto cercano y el tren subterráneo que parecía pasar justo debajo de su casa.

 

Tal vez por eso no le llamó la atención esa madrugada un remezón largo que era el preludio inmediato del terremoto que lo convirtió en noticia colectiva y en cifra estadística.