PASEO.


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Tenía como tarea sacar a pasear al perro todas las mañanas, hiciera buen tiempo o lloviera, llevándolo con la correa; un día “Tamakún” aprovechó que alguien había dejado abierta la puerta de la casa y salió a la calle para no volver.

 

Extrañaba al perro, pero no el levantarse temprano para los paseos mañaneros; le pareció una buena idea llevar al abuelo a dar un paseo diario: sería por las tardes y no necesitaría la correa.

FLORECITAS LILA.


 Iba caminando distraído, pensando en la ceremonia donde lo aplaudirían y soñando con glorias musicales que llenaban imaginariamente sus oídos. Vestido para la ocasión no le faltaba la corbata, el terno claro ni el detalle del pañuelo asomándose apenas por el bolsillo superior del saco; las losetas del parque estaban tapizadas por las flores color lila que desprendían los jacarandás y un resbalón en ellas acabó con sus sueños, cambiando la música imaginaria por risas contenidas.

No fue a la ceremonia donde lo aplaudirían, compró en la farmacia pastillas analgésicas y en cambio llevó el terno a la lavandería.