AMOR FRATERNO.


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No hay nada igual a dormir” dijo y su hermano le preguntó por qué.

 

Me siento muy bien”, respondió.

 

El hermano pensó un instante y volvió a la carga: “Pero eso es cuando estás despierto y entonces ¿por qué no duermes siempre para sentirte espléndido…?”.

 

Definitivamente su hermano lo quería, pensó sonriendo aliviado porque no había dicho “para”.