PARAJODAS.


 

cube

Conducía un “tren de cercanías” pero vivía a una hora de su trabajo.

 

Vendía libros usados en la calle y se prometía siempre aprender a leer.

 

Cuidaba que al canario nunca le faltara el alpiste y por las noches se acostaba sin cenar.

 

Era un malabarista ilustre, pero rompía los platos al secarlos.

 

Al niño le gustaba el chocolate, pero no podía ni probarlo porque era alérgico.

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