ZURDO.


 

ZURDO

Todo era confuso.

 

Flotaba, aunque no conociera la palabra; sin saber sus nombres, movía las piernas y los brazos.

 

El instinto hacía que se chupara el dedo de la mano izquierda y lo rodeaba una penumbra líquida que no podía ver.

 

De pronto el todo se confundió aún más: rítmicamente, algo lo impulsaba.

 

Hubo una claridad, que después conocería como luz, porque había llegado aunque no lo sabía; con el aire llenando sus pulmones, gritó.

 

Empezaba gritando y viviría gritando para irse en silencio.

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Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

6 thoughts on “ZURDO.”

    1. Es una historia común.
      Se nace gritando porque digamos, duele pasar de la protección y comodidad del claustro materno a un mundo donde hay que respirar; se vive gritando por causas perdidas y el gran silencio llega al final; la muerte, por violenta que sea, trae el silencio.
      ¡Besos y miaus lúnicos!
      🙂

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