LA VIDA DE MENTIRA.


MENTIRA

Dijo “¡Nunca!” y sabía que mentía.

 

Se había acostumbrado a hacerlo, porque desde pequeño sintió que era la única protección que tenía y la manera de obtener lo que quisiera.

 

Creció con la mentira y su vida fue siempre una enrevesada fábula, porque tenía que recordar lo que había dicho para no caer en contradicciones.

 

Agitado, pero sin demostrar duda alguna, se acostumbró también a que le creyeran y, eso pensaba, lo hacían porque él no titubeaba al decir una mentira.

 

Lo único que no le creyeron, fue cuando en su lecho de muerte, confesó que todo el tiempo había sido un mentiroso.