EL SUEÑO DEL LIBRO.


 

EL CORSARIO NEGRO 

El niño dejó el libro sobre la mesita de noche y tiempo después, cuando todo estuvo oscuro y en silencio, se levantó tímidamente -solo un poquito- la tapa dura, y unos ojos miraron para afuera, acostumbrándose a la negrura. Poco a poco, dos brazos fueron levantando más la tapa y dieron paso a una cabeza que se movió en todas direcciones; la tapa bajó y después volvió a levantarse como una escotilla.

 

Desde adentro emergieron piratas con espadas, barba de muchos días, pañuelos en la cabeza, aros en las orejas, un bergantín con las velas desplegadas que flotaba en el aire, barricas de ron, una dama de vestido largo que tenía las manos amarradas, cañones con cureña y también emergió una plantación entera por la que iba un señor vestido de levita trotando sobre un caballo blanco…

 

Había un humo o una neblina que lo envolvía todo, como si fuera un sueño y cada imagen se mezclaba en con las otras en silencio.

 

De pronto un ruido hizo que la visión desapareciera al instante: el gato que dormía plácido se había despertado y miraba fijamente, con las orejas echadas hacia atrás y abriendo el hocico en un maullar mudo hacia la mesa de noche que tenía encima  el libro de Salgari.

 

 

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Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

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