REJAS.


 

CELDAS

Lo conocían como “El perro”.

 

Su verdadero nombre no importaba; era experto en pegar sin dejar huellas y torturaba con minuciosidad y verdadero deleite.

 

En la cárcel sus pasos eran reconocidos por las noches, antes del chirriar de una reja y de los gritos.

 

Un día amaneció muerto, cosido a puñaladas.

Lo mataron como a un perro”, dirían luego.

Anuncios

Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s