PURGACIONES.


 

NIÑA 

Nadie elige su nombre…

 

Al nacer,  la abuela consideró que así debía llamarse la hija que tanto había hecho sufrir al nacer a su hija; sufrir hasta morir unos días después de dar a luz a la niña.

 

Era la culminación de un pecado, porque no se conocía padre alguno. Con Purgaciones viva, pensó la abuela, se empezaba a limpiar la falta cometida y ella, sin saberlo, llevaría como recuerdo el nombre, que además, según la abuela, sonaba bien.

 

Lo que no sabía la mujer era que purgaciones también se les llamaba a las enfermedades de transmisión sexual.

 

Cuando Purgaciones creciera, al saberlo, tal vez se cambiaría el nombre o tal vez no.

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Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

6 comentarios sobre “PURGACIONES.”

  1. Tengo varios relatos, donde el nombre pesó como una condena.
    Ahora el tuyo, es como un broche de por vida…con una sutíl ironía.

    1. El nombre es una bendición, una condena o no significa nada para el que lo lleva, tal vez el recuerdo de un antepasado. Hay nombres que prolongan la ignomnia o la verguenza al repetirse.
      ¿Qué hay en un nombre? Un Luis no puede ser Caarlos y tampoco una María Elena es una Doris…. ¡Abrazo gande! 🙂

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