YUTÚBER.


 

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Antes (no lo sé bien ahora, con certeza) los niños querían ser bomberos, detectives o también militares. Los atraía el movimiento, el descubrir, la aventura, el color rojo y la parafernalia bomberil y militar entre otras cosas. A algunos los uniformes vistosos les gustaban y soñaban con lucirlos, claro.

 

Mi nieto tiene siete años y me dice muy serio, varias veces, que quiere ser youtuber cuando crezca. Es decir, uno de esos personajes que mantienen, sobre los temas más inverosímiles, una cuenta muy activa en la red social YouTube.

 

He visto (porque no soy ajeno a la navegación por redes) desde lugares donde se dedican a propalar videos de recetas de cocina, hasta como prepara una bomba. Desde explicaciones muy bien hechas y sencillas, como para que todos entiendan, sobre temas difíciles hasta conferencias acerca de asuntos que uno ni se imagina y que los hace entendibles y atractivos.

 

Definitivamente esta es la forma moderna de usar un medio como la red y asegurarse que el mensaje audiovisual, si es bueno, se difunda y llegue a millones de personas sin importar su ubicación en el globo terrestre.

 

Canales de YouTube has por miles y, repito, sobre los más variados temas. Un youtuber puede ser un periodista, un científico, un artista y de su habilidad dependerá la popularidad que tenga y que algunos hagan de esta actividad un negocio lucrativo.

 

Mi nieto, pues, me dice que quiere ser youtuber y a mí me parece interesante. Yo a su edad, como otros niños, repito, quería ser bombero o detective. Cambian los tiempos, digo, y las cosas son diferentes.

 

Mi sorpresa vino cuando vi lo que quería decir con youtuber mi nieto: estuve oyendo lo que al parecer él miraba una y otra vez en la pantalla de su celular (que usa por lo general para ver series animadas); allí, un yutúber español, narraba interminablemente sobre un juego de computadora y jugaba él mismo, explicando lo que hacía. Su pobreza de vocabulario (repetía las mismas palabras una y otra vez) el contar al parecer con un escaso repertorio de expresiones de asombro, excitación y alegría que contrataban en cantidad y calidad con lo que seguramente mostraba, hacía casi insultante la transmisión.

 

Dicen que de todo hay en la viña del señor, y este es un ejemplo; lo que pasa es que precisamente este resulta ser el ejemplo que el chico toma como ejemplo: el juego de pronto encandila, pero el yutúber hispano resulta (por lo menos para mí) lo que los españoles llamarían “un pelmazo” o más aburrido que chupar un clavo. Pero mi nieto lo ve y quiere hacer lo que el ibérico hace.

 

Será que me estoy volviendo viejo, pero este uso banal y bobo de uno de los más grandes inventos (Internet, las redes y sus aplicaciones) de la historia humana me parece aberrante, aunque, como decía mi padre, cada uno puede hacer de su capa un sayo y de su culo un florero.

 

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Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

21 comentarios sobre “YUTÚBER.”

  1. Lo mas grave es que los consejos que le puedas dar a tu nieto no le servirán para nada. Vivirá en un mundo absolutamente distinto al tuyo. La aceleración del tiempo histórico hace que tu experiencia, por tanto tus consejos para que tenga éxito en su mundo, sean obsoletos y no sirvan a él para nada. Se rompió la cadena por la que se transmitía la experiencia y desgraciadamente también la transmisión de tu cultura familiar ancestral. Hoy hay una solo cultura la que te transmite el internet, las demás irán desapareciendo, el mundo sera gris.

    1. Lo sé.
      Serán “las historias del abuelo”.
      Internet, a pesar de su permanencia (dicen que los datos no se borran) es efímera…
      El salto que puede parecer cuántico, es solo un pasito de la humanidad. El tema es adónde lleva.
      Abrazo,
      Manolo.

  2. te entiendo Manolo pero si ahora los pibes de 7 años para arriba te enseñan como usar los distintos avances tecnológicos, se dejaran valores en los cuales nosotros los mayores nos criamos, pero como defenderse ante este avance y si no te acoplas te quedas atrás y no te esperan

    1. Es cosa de no quedarse atrás. Curiosidad e interés deben ser siempre nuestro acicate. Acoplarse y estar al día no creo que signifique conceder, sino que es la oportunidad para sembrar algo… Abrazo, Manolo. 🙂

      1. Traté siempre de no ser mediocre; por lo menos conscientemente, no creo haberlo sido.
        Es curioso, pero mi paradigma es Leonardo Da Vinci (guardando las abismales distancias), que hizo un poco de todo y en todo trató de ser bueno (aunque a veces no le fuera tan bien).
        Tratar, esa parece ser la clave.
        Abrazo,
        Manolo.

  3. Mi hija también quiere ser “youtuber”, y en esto (como en muchas cosas que hacen/hacemos los peruanos) son tendencias o modas. En todas las épocas hubieron, por ejemplo, profesiones que todos querían estudiar, hasta hace unos anos era publicidad o comunicaciones o diseno. Hoy es cocina, y no tardará en promocionarse la especialidad universitaria “Productor de YouTube”.

      1. Así es…
        Me parece que un elemento de comunicación como el YouTube si se enseña a usar formalmente, sería una buena cosa; pero lo que realmente importa son los contenidos. Hacerlo “técnicamente” es como enseñar a usar un desarmador o un martillo…
        Abrazo,
        🙂

  4. Manolo, nosotros le hablábamos a nuestros juguetes, ahora ellos le hablan a nuestros niños.
    Yo miro asombrada la ligereza de sus dedos, y la falta total de temor a la prueba. Arriesgarse, para la conquista del mundo que les espera.
    Lo puedes guiar…y muy convenientemente.
    Abrazos

    1. Ciertamente.
      Lo malo es que en el caso de los “youtubers” hay cada especímen…
      Como en todo, hay ciencia, historia, realidad, fantasía y estupideces.
      Es bueno arriesgarse, pero hay una edad en la que uno no se da cuenta, no discrimina y absorbe; a veces se absorbe veneno o basura y si se sobrevive es con una grave infección que no permite llegar a un mundo que se queda esperando.
      He sido profesor universitario durante 30 años (en paralelo a mis otras actividades) y aunque mis alumnos partían de la adolescencia, en algunos casos (en las clases de maestría) eran profesionales o graduados ya adultos, pude ver los destrozos que algunos profesores hacían “guiándolos” al precipicio…
      En fin, el tema da para mucho, pero insisto en que hay que tener cuidado.
      Manolo. 🙂 🙂

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