CARA DE PERRO.


crees_que_tengo_cara_de_perro_www_humor12_com

Sus compañeros de colegio le pusieron como apodo “Cara de perro”, tal vez por la forma de su boca, o la de sus ojos o por el conjunto que hacía recordar a una cara de ese animal.

 

En clase había un “pajarito”, un “sapo”, un “burro” y un par más cuyos apodos solo se podían decir en secreto.

 

Cuando terminó el colegio, el apodo lo acompañó fielmente aunque cambiaran los ambientes; al poco tiempo, el nuevo tenía su chapa y esta era indefectiblemente “Cara de perro”.

 

Se acostumbró tanto que no solamente no le molestaba, como al principio, sino que se convirtió para él como un segundo nombre.

 

Eso sí, nunca quiso tener un perro porque en realidad detestaba la competencia.