TETELEMEQUE.


marioneta

Se dejaba llevar nomás; no parecía tener opinión propia ni es que fuera tonto o cobarde.

 

Simplemente le gustaba la palabra que era bien peruana.

 

Pronto aceptó que lo llamaran así y no por su nombre, Olegario,  que le parecía muy común.

 

 

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Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

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