RIQUILLA.


marilu-martens

 

Leo en los comentarios a la noticia de una radio que da los datos de la nueva ministra de educación y que tiene una foto de ella, la frase “Se ve que es una riquilla…” Además de la opinión que no hará nada por la educación de los más pobres.

 

Este puede ser el comentario de uno de los llamados “trolls”, que por dinero se dedican a esparcir generalmente sin razón alguna, frases ofensivas y ataques a determinada gente, labor por la que cobran un estipendio; hacen este “trabajo” por cuenta de otros. Ambos se esconden: el “troll” en el anonimato y el otro en las sombras.

 

Ambos son cobardes y operan desde donde no pueden ser vistos ni responsabilizados. El “troll” este, es la versión cibernética del sicario con la diferencia de no usar arma de fuego ni blanca. Usa la mentira y busca crear una opinión que permita destruir a su víctima. El que está detrás del “troll”, le paga, le señala los “objetivos” y provee del veneno para que escriba incendios  que son falsos, pero igual alarman es lo que se llama el “autor intelectual” de un delito.

 

Delincuentes ambos, el uno ejecuta los planes del otro. Siniestros los dos, operan porque están convencidos de que nunca les sucederá nada; total, no hay muertos visibles (fácticamente hablando) y si por azar algo es descubierto, lo negarán ambos; el “troll” se sumergirá silenciándose y el “autor i intelectual” además añadirá “desconocer mayormente” el asunto y al “troll”, por supuesto.

 

Esto es lo que hay y a pasto, en cuanto sitio exista donde se pueda dar una opinión y las redes sociales. La delincuencia cibernética no solamente roba electrónicamente de cuentas bancarias o tarjetas de crédito y extorsiona, sino que mancha honras y dispara a mansalva por encargo.

 

El término “delincuente” puede parecer extremo, porque no existe el delito de opinión; para ser delito lo vertido tiene que ser totalmente probado. Por esta razón buscan el anonimato; porque saben que no tienen prueba alguna de lo que aseveran actúan donde no pueda vérseles. Son los hijos de la oscuridad y la cobardía.

 

Acordémonos siempre de los “trolls” y sus mentores. Recordemos siempre que el dinero no solo no tiene moral alguna, sino que por eso mismo corre a raudales para hacer que el Mal parezca Bien.

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Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

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