«¿ES MÍO Y HAGO LO QUE QUIERO!»


 

cabeza-rota

El niño golpeó repetidas veces el juguete contra la vereda hasta que este se rompió. La cabeza salió volando y un resorte apareció donde debía estar el cuello.

 

¡Es mío…!” dijo desafiante “…y hago lo que quiero con el muñeco…”.

 

El juguete roto quedó sobre la vereda y de pronto empezó a llover y las gotas de agua sobre la cabeza desarticulada parecían lágrimas.