¡QUÉ TAL VIEIRA!


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Después del tuit que el congresista Vieira publicó sobre la Vicepresidenta del Perú llamándola “cortesana” cuya autoría directa ha negado escudándose en su jefe de prensa y en un “practicante” cuyo pasado violentista documentado periodísticamente incluye un delincuencial ataque al “Ojo que Llora” y que él “desconocía”, lo borró y dice que  “lo lamenta”, decidí no escribir más sobre política en este blog.

 

Creo que, como dice una amiga bloguera argentina, es mejor la ficción. No significa huir de la realidad esquivándola, sino que no me siento más con ganas de escarbar en la basura.

 

A mis amigos que gustan de la política o están activos en ella, les deseo lo mejor en su trabajo de basureros y recomiendo que se desinfecten bien al final de cada día.

¿PATENTE DE CORSO?


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Sé que me van a decir que eso no importa, que así habla, que es directa y que no sé cuántas cosas más. Lo cierto es que Cecilia Chacón maltrató verbalmente al Ministro de Educación en el congreso de modo innecesario. Le dijo que era “la caja” del gobierno anterior, en el que también participó, con lo que eso pueda significar. Las maneras se dejan extrañar y cuando una congresista habla a gritos como placera de pueblo, resulta que uno se da cuenta de su laya.

 

Pero además el congresista Vieira de Peruanos por el Kambio se despechó a gusto en los medios, insultando a Bruce, el vocero de su bancada, llevándose de encuentro a otros congresistas más. A este señor, según lo visto, lo expulsaron por no seguir las reglas de un código de ética de la bancada. Él gritó a los cuatro vientos que no lo habían dejado defenderse y que Bruce era un traidor. El congresista Vieira fue fujimorista y sin embargo postuló (y salió elegido) por PPK; me parece que él es el traidor a su partido inicial.

 

Para sumar, se envía al archivo de la comisión de ética la denuncia contra la congresista naranja Anaculí por no haber sido veraz en su “hoja de vida” y finalmente la asesora de la bancada fujimorista, Martha Chávez, desliza en un tuit sibilino la posibilidad de que el incendio de Larcomar, que dejó cuatro muertos, sea un “atentado terruco” para, evidentemente, tratar de descolocar al gobierno actual frente a la opinión pública en lo relativo a la seguridad de a un evento tan importante como la APEC.

 

El congreso, que empezó modosito se está convirtiendo otra vez (Dios no quiera que suceda) en un albañal y conforme los detritos circulen o se amontonen el hedor se hará insoportable.

 

Parece que la lección repetida infinidad de veces no se ha aprendido y “la mayoría” se siente con patente de corso. Recordemos que los corsarios eran piratas nada más; con autorización, por supuesto.

LO CORTÉS NO QUITA LO VALIENTE, PRESIDENTE.


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Me parece que el Presidente del Perú, es un tipo verdaderamente cortés.

Y me parece también que por su cortesía le suceden cosas que después se salen de las manos porque se confunde la cortesía con debilidad.

 

Prefiero, en lo personal, tener un presidente cortés, que no es lo mismo que cortesano y que es lo suficientemente valiente para tomar por las astas al difícil toro que es gobernar el Perú a una edad en que ya muchos miran los toros desde la barrera.

 

No se trata de alabar a PPK y decir que todo lo que hace está bien porque comete errores y estos se notan, pero son “peccata minuta” al lado de otros (si podemos llamar “errores” a lo hecho adrede) que nos sumieron en desesperanza y desgracia como país.

 

Como dice el poema de César Vallejo, “Hay, hermanos, muchísimo qué hacer” y  se empieza por algo; algo a lo que no se puede pedir un final feliz súbito. Algo que de pronto significa cambiar décadas de costumbre; algo que requiere tiempo y paciencia, cuando ambas cosas faltan en el Perú.

 

El país está al borde de la silla en espera de que el gobierno haga y las esperanzas son tan grandes que pareciera quererse todo junto y de inmediato.

Es verdad que hay cosas que no pueden esperar, pero todo tiene un orden de prioridades; recordemos que no por mucho madrugar amanece más temprano, pero también que al que madruga, Dios lo ayuda.