LO CORTÉS NO QUITA LO VALIENTE, PRESIDENTE.


ppk-saludando

Me parece que el Presidente del Perú, es un tipo verdaderamente cortés.

Y me parece también que por su cortesía le suceden cosas que después se salen de las manos porque se confunde la cortesía con debilidad.

 

Prefiero, en lo personal, tener un presidente cortés, que no es lo mismo que cortesano y que es lo suficientemente valiente para tomar por las astas al difícil toro que es gobernar el Perú a una edad en que ya muchos miran los toros desde la barrera.

 

No se trata de alabar a PPK y decir que todo lo que hace está bien porque comete errores y estos se notan, pero son “peccata minuta” al lado de otros (si podemos llamar “errores” a lo hecho adrede) que nos sumieron en desesperanza y desgracia como país.

 

Como dice el poema de César Vallejo, “Hay, hermanos, muchísimo qué hacer” y  se empieza por algo; algo a lo que no se puede pedir un final feliz súbito. Algo que de pronto significa cambiar décadas de costumbre; algo que requiere tiempo y paciencia, cuando ambas cosas faltan en el Perú.

 

El país está al borde de la silla en espera de que el gobierno haga y las esperanzas son tan grandes que pareciera quererse todo junto y de inmediato.

Es verdad que hay cosas que no pueden esperar, pero todo tiene un orden de prioridades; recordemos que no por mucho madrugar amanece más temprano, pero también que al que madruga, Dios lo ayuda.