EL BOLSO, LA VIDA.


cartera

La verdadera frase popular es “la bolsa o la vida”, pero bolsa es lo mismo que bolso, y sinónimo -si se quiere- de cartera.

Por eso el título, ya que en realidad en un bolso o cartera, dicen, está la vida entera de una mujer.

Basta con ver su contenido para saber mucho de la propietaria. Sabremos cuanta aventura es buscar el celular que suena inoportuno e insistente. Conoceremos ciertas intimidades y secretos que guarda. Es posible saber lo previsora que es y dependiendo de las tarjetas de crédito que hay en el billetero (un bolso más pequeño y específico), sabremos donde compra y algo de sus gustos, e intuiremos con mucha cercanía, su salud financiera.  Dependiendo del color que tenga su pintalabios sabremos si es coqueta o es sobria; sabremos si es rubia o tiene el cabello negro, porque queda enredado algo en el cepillo.

El interior de una cartera es una especie de diario, que relatará paso a paso los movimientos de su dueña. Es como el sombrero de un mago del que salen las cosas más insólitas, bajo la apariencia de algo común y cotidiano: una cartera. Podríamos seguir con el interior y saber si es pulcra y ordenada o no lo es. Muchas historias se contienen ahí: un bolso es, casi, el espejo del alma.

Por fuera es fuente de información a la vista: nos hablará de moda, momento y hábitos. Hablará de ciudades y de viajes; tal vez indicará de donde viene o a dónde va la dueña. Posiblemente nos indique su edad y estado de ánimo.

Hay una para cada ocasión, responde a cada gusto: la cartera nos habla de personalidad, nos habla claramente y lo entendemos de una simple mirada.

Esto es o debería ser algo que toda mujer sepa; una cartera, un bolso, es mucho más que un accesorio circunstancial y simple. Mucho más que una bolsa cualquiera donde se ponen cosas. Por eso, perder una cartera o dejarla olvidada, significa para la propietaria algo así, como perder la vida.

 

Manolo Echegaray.

 

NOTA: Este texto fue escrito el 9.6.2014, como muestra para un blog en España y nunca vio la luz…