CONSULTA.


consulta

Le decían “Calamidades” porque siempre estaba contando sobre alguna de sus enfermedades, que eran muchas según ella.

 

No había forma de que no metiese en la conversación sus malas experiencias sobre cualquier tema que tuviera que ver con la medicina y cuando alguien se quejaba de algo o se mencionaba enfermedad de algún tipo, ella decía que lo suyo era peor o que su dolencia era más peligrosa.

 

Todo no hacía más que “darle cuerda” para que su retahíla de ayes y dolores se extendiera de manera casi infinita y como los que la rodeaban ya sabían de su proclividad a relatar desgracias, sus “víctimas” eran quienes se encontraban, por casualidad, esperando turno en alguna de las consultas médicas a las que asistía eligiendo siempre doctores distintos que le permitieran desplegar sus cuitas, porque ninguno le aguantaba dos veces las mismas historias.

 

Una tarde, en la fila de espera de un consultorio, se encontró con una mujer a la que empezó a relatarle lo que según ella sufría y en una pequeña pausa le preguntó: “¿Y usted qué tiene? No parece enferma…”.  “¡Caray!”, le dijo la mujer, “Usted tiene muchas cosas, yo solo tengo una…” Ella sonrió condescendiente y la mujer completó la frase: “Dos meses de vida”.