LOCO.


loco

Era temprano y abrió la puerta de la torre de departamentos para recibir el periódico y en ese mismo momento entraron una señora y su hijo adolescente. Ella saludó amablemente y cuando ya se dirigían al ascensor, el muchacho murmuró: “Loco”.

 

Tal vez el comentario se debiera, pensó, que había salido a abrir en bata y todavía no se había afeitado. Tal vez el muchacho había dicho: “¡Qué loco!” significando que el hombre, en bata, le parecía algo extraordinariamente extraño.

 

Dentro del departamento, mientras empezaba a leer el periódico me dije que el muchacho no se había visto a sí mismo, con la capucha de la casaca puesta y ocultando su rostro. Las percepciones, creo, cambian un poco según la edad.