PARTENOGÉNESIS.


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De pronto, donde había un gato vio dos.

No es que viera doble, como pensó al principio, sino que eran dos gatos exactos. Eran absolutamente iguales, hasta tenían un ojo azul y el otro verde.  Aparecieron tres gatos y luego cuatro: idénticos.

 

Se creyó loco o que alucinaba, pero el gato seguía multiplicándose y las copias, por así llamarlas, daban vueltas, se olían con curiosidad y exploraban la habitación en silencio; lo curioso era el silencio porque no maullaban ni producían ruido alguno.

 

De pronto, los gatos fueron desapareciendo y finalmente, mirándolo con un ojo azul y el otro verde, quedó uno: el de siempre. Dijo “¡miau!” y se fue a comer.

 

¿NARANJA CON PEPA?


 

naranja

Según las noticias (“La República” 19.9.2016), una persona que estuvo sentenciada a prisión  (suspendida) por corrupción y al pago de 396 mil soles de reparación en octubre del 2015, es asesor del congresista de la bancada naranja Marco Miyashiro   -General PNP (r)- .

 

Este hecho, también según el diario, de los reacomodos de asesores de ex congresistas de Fuerza Popular en puestos similares de nuevos parlamentarios de la misma bancada. Lo de “de nuevo y acomodarse”, si se trata de personas con los conocimientos indispensables para cumplir la función de asesores, no sería sino una re-designación, que valdría la pena por los servicios prestados anteriormente.

 

Lo     que no me parece es la re-contratación de una persona que fue juzgada, encontrada culpable y condenada por corrupción, para el rol de asesor, cargo que cumplió anteriormente. Es cierto que el congresista puede contratar a quien quiera y que el asesor tiene el derecho de apelar, pero un ex General PNP, ejemplo de corrección y lucha exitosa contra el terrorismo debería tener cuidado con quienes anda.

Pienso.

 

 

MÚSICA IMAGINARIA.


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 Recurría a la música para todo: se acompañaba con ella, se entusiasmaba y ponía romántico; dejaba que su imaginación volara y la música era entonces compañera de viaje. Había escrito con música, leía con música y pintaba con la música sugiriéndole trazos.

 

No tenía ninguna preferencia mientras fuera música verdaderamente. No le parecía que alguna que llamaban así lo fuera y la evitaba.

 

Cuando después de unas fiebres quedó sordo, pensó que todo había acabado, hasta que se dio cuenta que en su mente había música y agradeció haberla escuchado tanto, porque descubrió que sus recuerdos tenían sonido.

JUAN, EL GUARDADOR DE MEMORIAS.


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Todos tenemos algo que nos produce en el cerebro la activación de esa facultad llamada memoria y así los recuerdos van haciéndose presentes para que podamos vivir instantes que tal vez creímos olvidados, pero que en realidad estaban en ese maravilloso archivo personal que tenemos incorporado.

 

Mi amigo Juan Armando Villanueva, más que un coleccionista de recuerdos, es un profesional que guarda los recuerdos de otros. Esas piezas innumerables que forman lo que podría ser una memoria colectiva. Tiene una empresa dedicada a ello.

 

¿Qué es lo que hace Juan?: Rescata el contenido de cintas de video de las más diversas procedencias. Rescata esas imágenes grabadas hace años (¡muchos años!) digitalizándolas y permitiendo su almacenamiento en discos compactos o en unidades de memoria externa para computadora.

Suena sencillo pero es un trabajo laborioso y especializado, que así nomás no se encuentra disponible, sobre todo, porque Juan es una de esas personas para las que lo que hace como trabajo es su pasión.

 

El escaneo casero de documentos o fotografías suele ser común pero el manejo de cientos de estos o la digitalización de cintas de video es cosa de profesionales como Juan, porque en este último caso es necesario cerciorarse del estado de un material (la cinta de video) que normalmente no se ve a simple vista y que los años de almacenamiento (casi pongo “de olvido”) han vuelto frágil y quebradizo, además de permitir que los hongos ataquen.

Muchas veces una cinta de video antigua al ser introducida en la casetera (si es que se tiene) para verla en el televisor, se puede romper, o estará tan dañada que no se llegará a ver prácticamente nada.

 

Esto puede sonar a exageración, pero a cualquiera al que le haya sucedido o que tenga cintas de video con material valioso y que no pueda, como se dice en el argot, “visionar” por no conocer su real estado o carecer de los reproductores adecuados, sabe que esto no es ninguna fantasía.

 

De pronto se tienen, acumulando polvo, esas cajas rectangulares que contienen cintas en las que están grabados imágenes y sonidos con los no se sabe qué hacer…

 

De pronto archivos enteros de ellas están arrumados sin saber realmente qué contienen…

 

De pronto la memoria importante de los tiempos está allí, para que nosotros y los demás podamos ver de qué manera fueron o sucedieron las cosas…

 

De pronto… aparece alguien que como Juan, sabe cuál es la manera de ir al rescate y volver al ayer, del que tal vez se tenía una vaga idea, al hoy y guardarlo para mañana de manera segura.

Uno sabe que escaneando documentos, estos pueden digitalizarse y así se guardan desde fotografías hasta cartas y otros, protegiéndolos del deterioro o la desaparición; en realidad, se puede escanear de todo si se cuenta con los implementos adecuados, pero otra cosa es hacerlo con cintas de video; diferentes formatos precisan de una persona profesional que cuente con los conocimientos y equipos adecuados

 

Juan está trabajando con las cintas de video que le confié y guardan comerciales de televisión  de hace años, que son parte de mi propia historia en la publicidad.

Lo mío es ínfimo, minúsculo de pronto; significativo únicamente para mí. Sin embargo imaginemos lo que pueden guardar las cintas de video de una universidad, de una institución cultural, de un museo o de un medio; las de una casa productora de comerciales… El etcétera es inmenso y abarca todo lo que esté registrado en cintas de video de diferentes formatos.

 

Lo bueno es que se pueden rescatar esos recuerdos que construyen memoria y que amigos como Juan saben cómo hacerlo…

CAÑERÍAS.


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Una vez un compañero de colegio mío, convertido en eminente cardiólogo y cirujano del corazón, me dijo que un gasfitero podría ocuparse de nuestros asuntos de circulación y cardíacos, porque en realidad las venas eran como cañerías y el corazón una bomba que impulsaba el líquido (la sangre) por ellas. Es verdad, aunque en vez de ser un edificio o una casa, somos seres humanos y el “trabajo” es mucho más fino y está la alternativa de morirse. Escribo esto sin demérito alguno para los gasfiteros, pero me parece que se le quita un poco de “misterio” a lo que nos sucede. Somos, finalmente máquinas que tienen multitud de componentes y que funcionan bien con los cuidados adecuados, no solamente en el sistema de distribución de líquidos, sino en el correcto desempeño de las articulaciones, del aparato motor, del laboratorio interno, de la computadora que lo gobierna todo y que me gusta llamar así a lo que está detrás de las cejas, entre las orejas y debajo del pelo; somos como automóviles que necesitan de un mantenimiento periódico y hacer cuando sea necesario, el cambio de alguna pieza. Somos, como serán los autos del futuro, que se moverán sin necesidad de un conductor, porque serán “inteligentes”. De pronto suena burdo y manido todo esto, pero creo que eso somos. La diferencia está en la computadora central: está y estará, porque por más inteligentes que sean los automóviles, las máquinas y a veces los edificios, sus computadoras y sistemas hechos por el hombre, tienen el límite que da la imaginación y lo nuestro tiene lo que  la eternidad provee.