PARTENOGÉNESIS.


gato-ojo-verde-y-otro-azul

De pronto, donde había un gato vio dos.

No es que viera doble, como pensó al principio, sino que eran dos gatos exactos. Eran absolutamente iguales, hasta tenían un ojo azul y el otro verde.  Aparecieron tres gatos y luego cuatro: idénticos.

 

Se creyó loco o que alucinaba, pero el gato seguía multiplicándose y las copias, por así llamarlas, daban vueltas, se olían con curiosidad y exploraban la habitación en silencio; lo curioso era el silencio porque no maullaban ni producían ruido alguno.

 

De pronto, los gatos fueron desapareciendo y finalmente, mirándolo con un ojo azul y el otro verde, quedó uno: el de siempre. Dijo “¡miau!” y se fue a comer.