TERRIBLE.


terrorismo

Para sus padres la época fue terrible.

Se cortaba la luz a cada rato; las bombas podían explotar en el lugar menos pensado; las torres de electricidad caían como castillos de arena; había toque de queda por las noches y cada vez que alguien se demoraba en llegar, los nervios los consumían; escuchaban en el silencio nocturno el roncar del motor de un automóvil solitario y los gritos de “¡Alto…!” de los soldados que estaban en la curva, luego el tableteo de las ametralladoras y después nuevamente el silencio. La comida era escasa y se salía sin saber si se regresaría alguna vez; todos se miraban raro y sospechaban de cualquier cosa; los periódicos y la televisión hablaban de secuestros, de muertos destrozados, de hechos sangrientos en los que el terror parecía vencer siempre.

 

Para él, que tenía seis años, fue la época de acostarse temprano, de a veces no ir a su colegio, de comer lo que no le gustaba y no poder salir solo a jugar en la calle. De ver el miedo en los ojos de sus padres.

 

Ellos no olvidarían nunca. Él tendría que enterarse después de los significados y el horror. La época los marcó por igual; sin embargo cuando ellos murieran, él seguiría…