DESPUÉS DE LA CAÍDA.


vereda

En la vereda, al lado de una señora que iba con su hija pequeña, se resbaló, cayó y gritó: “¡recontracórcholis!”.

La señora lo miró desaprobatoriamente y cuando la niña le preguntó “¿qué dijo el viejito…?” ella la jaló para que caminara diciéndole: “Nada, ¡es una mala palabra!”.

 

Él, desde el suelo las vio irse y levantándose con mucho trabajo, pensó que su expresión estaba pasada de moda, como él. A pesar del dolor en la pierna izquierda, se rio.