DELITO.


bebe

Se llamaba así.

Cuando nació, a su madre le pareció un bebé delicioso y no tuvo mejor idea que llamarlo “Delito”, no Adelito aunque ella se llamara Adela; no deliciosito, que resultaba un poco complicado de decir. Delito le parecía una un nombre chiquito, cariñoso y sencillo.

 

Como no había padre a la vista no hubo que consultar con nadie y Delito se quedó con el nombre, que al principio les sonaba raro a todos, pero se acostumbraban.

 

Delito fue a la escuela donde sobrellevó su nombre que sonaba más a apodo; le llamaban “el Delito”, con esa costumbre de anteponer un “el” o un “la” según fuese el sexo.

 

Delito creció y enrumbó sus pasos por la senda non sancta, terminando como delincuente. En una de sus fechorías, otro asaltante disparó y Delito se convirtió en noticia y fue a dar a la morgue. Propiamente, allí llegó el cuerpo del Delito.