DESPELOTE


 

caos

Todo era un berenjenal, aunque entonces los berenjenales no pensaban existir, ni tampoco las berenjenas; gases (que luego se presumirían tóxicos), fuego líquido (mucho más líquido que su símil lava), piedras incandescentes que volaban ingrávidas (porque la gravedad no aparecía todavía); todo era lo que ahora llamaríamos un despelote; desordenado, movido por azares que parecían no tener dirección alguna (como todo azar) y digo parecían, porque al final da la impresión que los azares se convirtieron en certezas y se fue dando forma al berenjenal que se ordenó poco a poco.

Y aquí estamos, cosechando del berenjenal; pero parece que proclives a armar otro despelote. Bueno, de ahí venimos y resulta cierto que la cabra tira para el monte.