COMO POSTAL


MISTI NEVADO

Habían caminado por horas subiendo y bajando quebradas, cruzado pequeños hilos de agua y cauces torrentosos, evitando arbustos espinudos y siguiendo adelante, con la imagen de la cima nevada que les daba la fuerza para seguir andando.

Eran tres y querían llegar hasta arriba, donde la nieve blanca se destacaba contra el cielo azul, casi como una imagen de postal.

Lo que no sabían es que antes de llegar caerían por grandes despeñaderos, que ni siquiera imaginaban, para servir de alimento a la montaña;  pero ahora subían sin saber que esa atracción no era otra cosa que el modo que tenía la montaña de procurarse vida.