EL OJO QUE MIRA


OJO.

Veía todo lo que pasaba frente a él.

Los que despreocupadamente caminaban con rumbo a ninguna parte; los que, apurados, miraban el reloj y no querían llegar tarde a la cita; el vendedor de periódicos, que se movía un poco para aliviar el cansancio de las horas; quienes entraban con las manos vacías a las tiendas y salían con paquetes de diversos tamaños…

Nada ni nada escapaba a su observación y el día avanzaba, con la luz que iba cambiando lentamente, pasando de la mañana, al atardecer y a la noche, cuando los postes de luz iluminaban la oscuridad; hacia el amanecer, los perros rebuscaban en la basura y los gatos, prudentes, simplemente pasaban por ahí, frente al ojo que miraba incansable y desapasionado.

El lente de la cámara de televisión no tiene sentimientos: no filtra ni discrimina nada. Solamente sirve para que la grabadora registre lo que él ve.

 

 

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Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

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