PSICOLORES


 

PSICOLORES

Los árboles eran azules y se recortaban contra el cielo amarillo.

Las construcciones cercanas tenían colores disímiles y se movían como si se derritieran, para crecer imparables y desordenadas. Pasó un perro azul iridiscente, hablándole a una marmota tímida, rosada de sorpresa y el camino se convertía a medida que avanzaba en unas escaleras que iban hacia abajo.

Cuando se despejó, pensó que definitivamente era el efecto producido por la pastilla que tomó equivocadamente para poder dormir. Lo malo es que no durmió y tampoco sabía cuál era, porque le podía servir como distorsionador mental para pintar y por fin vendería. Solo tenía que acordarse…